El dispositivo de movilidad ha dejado de ser un Gadget para pasar a ser un elemento al que hay que dotarle de todas las tecnologías existentes, resistencia, eficiencia, alto rendimiento y rodeadas de un servicio de tal manera que se obtenga la mayor productividad posible con errores cero. Y aquí solo tienen cabida los dispositivos profesionales.
El esfuerzo por parte del fabricante también es notorio entendiendo la evolución del negocio y la necesidad real en campo, con productos más compactos, resistentes, competitivos y más económicos respecto a productos anteriores con menores prestaciones. Esto ha estado acompañado también por la consolidación y apuesta de las Operadoras, con ofertas específicas y servicios innovadores, haciendo de la movilidad un entorno amigable, fácil, rápido y al alcance de todos. Los ratios de rentabilidad obtenidos superan el tradicional uso de la movilidad, más allá de leer correo…
Fruto de esta evolución lógica, se abre un erial ante nosotros poder desarrollar ampliamente en el campo de la virtualización, mejorar las plataformas para terminar en un sistema en Cloud. Pero la evolución es constante, dinámica y se intenta acercar al puesto individual todos los servicios y todas las actividades.
La tendencia ya no es realizar el máximo número de tareas, sino “todas”, pero con un único dispositivo y aprovechando la capacidad que nos brinda el trío transporte + comunicaciones + servicio.
Por ejemplo, la dotación de terminales con medios de pago móvil a Guardia Civil o la implantación un cartero-una PDA en Correos o la monitorización de pacientes con cero errores humanos. Son proyectos que eliminan papel, errores, consultan y envían información de forma inmediata, optimizan las comunicaciones, desaparecen los tiempos de espera y se rentabilizan en tiempos mínimos.