El Sector de las TIC y especialmente la aplicación de éstas por parte de los principales sectores productivos españoles y las administraciones públicas, es sin lugar a dudas, una de las principales claves para alcanzar dicha posición en el menor tiempo posible, logrando un incremento significativo de productividad.
En la Asociación, estamos convencidos de ello y con el apoyo de las empresas asociadas trabajamos, ahora más que nunca, en acercar estas tecnologías a todo tipo de organizaciones. La continua convergencia de nuevas tecnologías y otras consolidadas, como el vídeo o la telefonía sobre redes unido a la estandarización de IP, permite una mayor integración de diferentes aplicaciones de negocio, economías de escala en diferentes niveles e importantes reducciones de costes, optimizando el uso de una banda ancha cada vez más potente y universal.
Es necesario destacar que la calidad y disponibilidad de la infraestructura de red, está permitiendo que el propio Sector TIC evolucione, transformando la forma de ofrecer productos al mercado y desarrollando nuevos modelos de negocio. En esta nueva década, veremos como el cloud computing, la virtualización y los servicios gestionados, permiten ofrecer servicios más adaptados a las necesidades del cliente y sobre todo con mayor agilidad y menor tiempo de respuesta, al tiempo que reducen las inversiones necesarias.
Estos cambios, producirán a su vez nuevos cambios en la concepción de las infraestructuras de tecnologías de la información y comunicaciones, planteando un gran reto a todos los Responsables de estas tecnologías para aprovechar las oportunidades que generará este nuevo escenario.
Especial atención requieren las tecnologías de Colaboración y Movilidad, que utilizando una infraestructura IP y aplicadas al “puesto de trabajo” inciden en el rendimiento de las personas y consecuentemente, en la mejora de la competitividad de sus organizaciones.
Por ejemplo las Comunicaciones Unificadas permiten explotar toda la capacidad de las personas: su talento, su capacidad de crear, tomar decisiones, de desarrollar relaciones con clientes y socios, de colaborar entre ellas superando barreras organizativas, de innovar...
Para aprovechar todo este potencial, debe fomentarse una cultura que fluya de “abajo a arriba” que comience con la inversión en formación del empleado, pase por la incorporación del Director de TIC al Consejo de Dirección y permita a la dirección entender la tecnología como un centro de valor (y no de coste) con una alta incidencia en la estrategia empresarial.