Algunos estudios calculan que cada uno de nosotros empleamos entre media hora y dos horas a la semana en solucionar estos problemas técnicos. Esto supone una merma en la productividad de hasta 100 horas anuales por cada empleado.
Las soluciones de virtualización simplifican tareas complejas como la puesta en marcha de un nuevo puesto de trabajo, sin necesidad de adquirir hardware ni perder tiempo en instalaciones, permitiendo a los departamentos técnicos centrarse en aspectos más productivos para su empresa, como el desarrollo de aplicaciones corporativas o su integración con los sistemas.
El cloud computing nos permite llevar el PC a la nube. Es el nacimiento del CloudPC, el ordenador cloud, con recursos informáticos que se encuentran en el Centro de Datos del proveedor, que empleados y técnicos gestionan más fácilmente y resultan más económicos para la empresa.
CloudPC quiere decir que el mismo escritorio de un puesto de trabajo, con sus aplicaciones corporativas, programas de ofimática y bases de datos, está accesible desde cualquier dispositivo, en cualquier momento y lugar, con la misma comodidad que si se accediera desde la empresa o incluso mayor, porque el equipo funciona y está actualizado siempre.
Los virtual desktop también facilitan la conciliación de la vida profesional y personal y permiten teletrabajar, con las operaciones automáticamente sincronizadas con los sistemas de la empresa.
CloudPC supone un entorno TIC menos problemático para los técnicos: las políticas de seguridad se aplican sobre todos los puestos de trabajo virtuales, con un control absoluto, incluso en aspectos críticos para la continuidad del negocio, como las copias de seguridad. Todo el parque informático de la compañía se controla y monitoriza desde un panel de control, con plantillas configurables para cada departamento o grupo de empleados, según sus necesidades de hardware y software y con un número de puestos flexible.
Estas ventajas también tienen una traducción financiera en las cuentas de operaciones de las compañías, ya que los escritorios virtuales se amortizan periódicamente con un servicio de pago por uso proporcional al número de empleados en cada momento, sin almacenamiento de máquinas.