Si
nunca viaja en coche por autopista sin el cinturón de seguridad, si siempre cierra
la puerta de casa con llave al salir de ella, si siempre revisa que el gas de
la cocina quede bien cerrado antes de acostarse, y enseña a sus hijos a mirar
bien a ambos lados antes de cruzar la calle, puede decirse que es usted una persona
previsora. Entonces, ¿por qué usa sistemas de seguridad incapaces de prevenir
ataques serios?
Las secuelas físicas
de un accidente de coche sin llevar puesto el cinturón pueden ser tratadas y curadas
en el hospital, pero el coste de sus consecuencias puede llegar a ser incalculable...
y todo por no haber empleado 10 segundos en habernos puesto el cinturón.
Pues
exactamente ocurre lo mismo cuando hablamos de seguridad informática. Prevenir
implica estar preparados para el problema antes de que éste aparezca. Gramaticalmente
esta definición es correcta. Sin embargo, conseguirlo en la práctica no es tan
sencillo porque las tecnologías de protección actuales necesitan conocer exactamente
la amenaza para protegerse contra ella, es decir, actúan a posteriori. Ya lo vimos
cuando aparecieron los gusanos para SSH, momento en que todo el mundo sacó firmas
para detectarlo buscando la cadena GOBBLES en conexiones al puerto 22, pero...
¿qué pasa si alguien modifica GOBBLES por GOEBLES? Nadie lo detectaría y el ataque
podría, sin duda, conseguir su fin.
Por
razones obvias no pueden crearse firmas para todas las combinaciones posibles,
por lo que evadir el IPS es realmente fácil. Por tanto, podemos afirmar sin ningún
tipo de duda que las tecnologías "reactivas" son claramente ineficaces e insuficientes.
Es hora de pensar en "Prevenir" más que en "Curar".
La
protección de las vulnerabilidades, primer paso de la prevención
Visto
lo anteriormente expuesto, la única forma real que existe para protegerse es controlando
el único punto en común que tienen todas las variantes de GOBBLES: la vulnerabilidad
que explotan.
El control de las
vulnerabilidades debe convertirse poco a poco en uno de los principales focos
de atención de cualquier departamento de seguridad que pretenda conseguir niveles
aceptables de "tranquilidad" en lo que a continuidad de negocio se refiere.
Y
este control no consiste simplemente en tener un escáner que se pasa de vez en
cuando. Efectivamente se trata de un proceso cíclico de varias fases y lo que
se pretende no es sólo conocer las vulnerabilidades existentes sino tener una
idea muy clara de sus implicaciones con el resto de sistemas con el fin de disponer,
en todo momento, de los valores de índices de riesgo que se corren, para, comparándolos
con los que se aceptan, poner en marcha cuantos planes de actuación sean necesarios.
Al
tratarse de un proceso cíclico, es lento e infinito y en el que, a pesar de la
existencia en el mercado de herramientas capaces de detectar y priorizar los potenciales
problemas de seguridad, la mera identificación no es suficiente. También es necesario
contar con la colaboración de sistemas de "protección" de las vulnerabilidades
capaces de ayudarnos técnicamente en la distribución y puesta en marcha de todos
los parches y actualizaciones que puedan ser necesarios: hablamos de los famosos
"parches virtuales".
Un parche
virtual puede hacer que un sistema vulnerable y no parcheado se comporte como
si lo estuviese, evitando la posibilidad de que, sea cual sea la modificación
de GOBBLES llevada a cabo, el ataque tenga éxito.
Pero
veamos otro ejemplo: Vulnerabilidad LSASS de Microsoft Windows y el gusano
Sasser:
El día 13 de Abril de
2004 se publicó la información sobre la vulnerabilidad LSASS y horas después ya
se disponía del parche virtual correspondiente. El gusano Sasser todavía no existía.
El
30 de Abril de 2004 el gusano Sasser se empezó a propagar por Internet. Una de
las compañías afectadas por este gusano tuvo un aumento del consumo de ancho de
banda del 50% sólo 15 minutos después de ser atacada por Sasser. Diecisiete horas
después de que esta compañía fuera afectada, se estimaron unas pérdidas económicas
de 17 millones de dólares por la pérdida y retraso de transacciones. Otros 4 millones
de dólares fueron necesarios para las labores de limpieza posteriores.
En
resumen, un proceso real de seguridad corporativa no puede basarse tan sólo en
productos aislados que sólo funcionan después de que sofisticados ataques procedentes
de Internet hayan impactado en los negocios y que, además, no estén diseñados
para operar como un único sistema integrado de seguridad corporativa.
Por
tanto, solamente con un firme planteamiento de protección de las vulnerabilidades
existentes, acompañado de la más alta tecnología en detección y priorización y
una buena dosis tecnológica de parches virtuales, obtendremos una plataforma de
seguridad corporativa (ESP, Enterprise Security Platform) capaz de hacer frente
a cualquier amenaza incluso antes de que ésta aparezca.