Las organizaciones hacen grandes inversiones en esas aplicaciones.
Hace años la mayor parte de esas inversiones se centraba
en la adquisición/desarrollo de esas aplicaciones, pero
hoy en día el mantenimiento y la gestión de las mismas
está adquiriendo un gran protagonismo, convirtiéndose
en la partida más importante de los gastos de todo el ciclo
de vida de los sistemas IT.
El soporte y mantenimiento de las aplicaciones representa
aproximadamente entre el 50 y el 67% de los gastos totales
del ciclo de vida, y la inversión realizada en dicho mantenimiento
se considera imprescindible para asegurar que los sistemas
existentes siguen alineados a las necesidades del negocio
y lo soporten de forma fiable.
Durante muchos años éste soporte y mantenimiento se ha
percibido como un área de problemas (retrasos, costes
ocultos, ausencia del personal necesario,…), sin embargo
hoy en día, a través de metodologías y procesos, se puede
asegurar que los procesos de mantenimiento y evolución
sean eficientes, eficaces y proporcionen valor real para
el negocio. Además la innovación de las aplicaciones y
su adecuada gestión son claves para el éxito de las organizaciones
de IT.
Este creciente interés por la gestión de aplicaciones
ha generado muchas publicaciones y varios modelos para
la gestión de las mismas. Como resumen de todos ellos
se ha desarrollado un nuevo modelo y una librería que
contiene un Framework con las mejores prácticas, que viene
a resumir varios de los modelos más aceptados (ITIL, CMMI,
etc…), la Librería de Servicios de Aplicaciones (ASL -
Application Services Library ).
El objetivo de este modelo, basado en el estudio de los
otros modelos, es el de ser capaz de describir la gestión
de aplicaciones en profundidad, así como su amplitud,
de manera que se pueda apreciar los entornos de actividad
y los aspectos que requieren la atención de la dirección.
El modelo soporta tres puntos de vista en la gestión:
el estratégico, el táctico, y el técnico (u operacional).
La Gestión de Aplicaciones se define como: la
contratación de una responsabilidad para la gestión y
ejecución de todas las actividades relacionadas con el
mantenimiento y evolución de las aplicaciones existentes,
con niveles de servicio (SLA's) bien definidos. En otras
palabras: la gestión del mantenimiento, el perfeccionamiento
y la renovación de las aplicaciones, de una manera eficiente
y económicamente beneficiosa para el negocio. El principio
clave debe ser el de apoyar los procesos de negocio utilizando
sistemas de información para definir el ciclo de vida
de los procesos.
Se distinguen dos aspectos esenciales, el primero es
la perspectiva de "apoyar los procesos de negocio usando
los sistemas de información". Esto significa mantener
las aplicaciones activas asegurando que soportan las actividades
del negocio cotidianas de la organización. En términos
prácticos, esto implica el suministro del servicio de
forma continua, conforme a los SLA's y, en caso de desviaciones
en el servicio, restaurando el nivel de servicio creando
un alto nivel de accesibilidad para preguntas y comentarios
de "clientes" sobre el servicio. El foco está, por lo
tanto, en el servicio suministrado y en facilitar el uso
de las aplicaciones.
El segundo aspecto es "el ciclo de vida de los procesos
de negocio". Las organizaciones evolucionan con los
entornos y las tendencias del mercado, y para seguir funcionando
óptimamente los sistemas de información deben evolucionar
con la organización. Esto implica el perfeccionamiento
de las aplicaciones de acuerdo con los requerimientos
técnicos y funcionales actuales y futuros.

La Figura 1 ilustra el modelo ASL. Los círculos y el
rectángulo central representan, cada uno, un grupo de
procesos, distinguiéndose tres: operativo, táctico y estratégico.
El nivel operativo contempla dos grupos de procesos: