Una de las diferencias entre los conceptos de alta disponibilidad
y plan de contingencia es que el primero suele estar
ligado a los procesos de sistemas de la información y el
segundo, sin embargo, afecta normalmente a todos los procesos
de negocio de una empresa de forma más reactiva.
Alta disponibilidad
El esta parte solemos hablar de mecanismos que establecen
las pautas de disponibilidad de acuerdo sobre todo a la
tecnología que se esté empleando en cada momento.
De una forma genérica podríamos hablar del término "alta
disponibilidad" aplicado a un sistema computacional del
que se requiere un funcionamiento continuo. Para conseguir
esto, los varemos son varios y se aplican en distintos niveles.
La alta disponibilidad se aplica a toda la gama de soluciones
que sostienen los sistemas de información de las empresas:
bases de datos, cortafuegos, servidores web, etc. Si bien,
los mecanismos que se emplean pueden ser distintos en función
del entorno.
Nos encontraremos entonces con distintas configuraciones:
Activo-Pasivo.- Se trata de disponer de un nodo
funcionando, contando con todos los servicios que componen
el sistema de información al que denominaremos Activo, y
el otro nodo que se denominará Pasivo en el que se encuentran
duplicados todos estos servicios, pero detenidos a espera
de que se produzca un fallo.
Activo-Activo.- La configuración de "alta disponibilidad"
en activo-activo es muy similar a la de activo-pasivo, aunque
en este caso los dos nodos comparten los servicios de una
manera activa, normalmente balanceados, consiguiendo una
disponibilidad mayor ya que los servicios se entregan antes.
Granja de servidores.-Normalmente orientado a servicios
web, servicios computacionales que se entregan de forma
masiva, como puedan ser servicios terminales. En estas configuraciones
no solo es importante la fiabilidad, también es importante
contar con un sistema muy disponible por lo que se suelen
colocar un gran número de máquinas haciendo una tarea común.
Esta configuración siempre nos va a permitir que en caso
de que un nodo deje de hacer su función otro asuma su rol.
Los principios básicos de la "alta disponibilidad", (también
lo encontramos representado frecuentemente con las siglas
H.A.), asocia los siguientes conceptos básicos:
Si todos estos mecanismos fallasen debido a una magnitud
grande del desastre deberíamos tener establecido un plan
que marque la CONTINUIDAD DE NEGOCIO.
Planes de contingencia.
Los planes de contingencia que definen la Continuidad
del Negocio, no deben centrarse en procesos específicos,
sino en procesos completos del plan de negocio. Si solo
se centran en procesos específicos como pueden ser los sistemas
de IT, claramente asociados a las soluciones de alta disponibilidad,
no cubriremos los mecanismos que marcan la continuidad de
nuestro negocio.
La gestión de continuidad de negocio (BCM) es un método
mediante el cual se trata de conseguir este objetivo y asegurar
que la organización seguirá operando con sus actividades
de negocio críticas, conforme a un nivel predeterminado
y después de un incidente o de una interrupción no prevista,
tal como puede ser un desastre natural.
La metodología BCM es reconocida, consta de cuatro fases
y está alineada con las recomendaciones ITIL, ISO 17799
así como la norma BSI PAS56. Dicha normativa permite responder
a preguntas como: ¿Cuál sería el efecto en la fidelidad
de los clientes ante un fallo en el sitio Web o en el Call
Center?
Las fases que definen este esquema son: Inicio del proyecto,
requisitos y estrategia, implantación y gestión operativa.
FASE I: Inicio del proyecto: Se trata básicamente
de definir el ámbito del proyecto identificando qué personas
e instalaciones deben incluirse e incluso qué proveedores
externos se deben tener en cuenta si parte de las operaciones
están externalizadas ( Call Centers, TI, etc).
FASE II: Requisitos y estrategias: Esta segunda
fase a su vez se divide en varias tareas.
Primero el Análisis del impacto en el negocio.
Saber qué procesos son críticos, el impacto que se sufrirá
dependiendo del nivel de interrupción y cuáles son los requerimientos
mínimos para poner en marcha estos procesos.
Segundo el Análisis de riesgos para identificar
las amenazas y vulnerabilidades que afectan a los Sistemas
de Información que sostienen los procesos de negocio de
la empresa.
Y tercero Una estrategia de continuidad de negocio
originada con todos estos datos. Se trata de las recomendaciones
de BCM, que incluyen una combinación de medidas de reducción
de riesgo y de recuperación de negocio.
FASE III: Implantación. La implantación
también a su vez se divide en varias fases: Planificación
de la organización y de la implantación, establecer acuerdos
de respaldo, desarrollar planes de recuperación de negocio,
Gestión de crisis, implementar medidas de reducción del
riesgo, desarrollar procedimientos y las pruebas pertinentes.
FASE IV: Gestión Operativa. Es fundamental que este
proceso de BCM se mantenga vivo, efectuando periódicamente
revisiones que garanticen que la efectividad continúe siendo
la misma.