|

"El
reto de la seguridad inalámbrica"
Gunter Ollmann
Director de X-Force, Internet Security Systems, Inc.
(ISS)
Cuando el número de puntos de acceso inalámbrico desplegados
por calles y terminales de aeropuertos de todo el mundo
continúa creciendo y se generaliza la filosofía de "conectarse
en cualquier lugar y en cualquier momento", fenómeno
similar del que fuimos testigos con los teléfonos móviles
a principios de los noventa, las empresas se están esforzando
por comprender las últimas implicaciones que esto tiene
para su fuerza de trabajo móvil.
Mientras la mayor parte de las organizaciones están
familiarizadas con los fallos de seguridad asociados
al Protocolo de Encriptación Wireless (WEP)
original, basado en el estándar IEEE 802.11b y han intentado
implantar mejores prácticas para sus empleados, casi
todas han encontrado dificultades al buscar un mejor
balance entre conectividad e integración de datos sin
sacrificar el nivel de utilización.
Actualmente, para los empleados remotos la capacidad
para conectarse a Internet e intercambiar e-mails mientras
están viajando se ha convertido en algo crítico. Cualquier
cuestión técnica que impida al trabajador conseguir
acceso a la red en el momento oportuno y de forma rápida,
puede dar como resultado llamadas frenéticas al asistente
de escritorio, o provocar que los empleados manipulen
sus conexiones de red en un esfuerzo por localizar cualquier
conexión que les pueda servir.
Para muestra un botón. Podemos preguntar a cualquier
comercial cuando se le echa el tiempo encima, cuando
necesita realmente enviar un e-mail para poder facturar
millones a un cliente en el último día del mes. No importa
dónde estén, o con qué frecuencia han sido advertidos
sobre la importancia de la seguridad, puesto que lo
que harán es encender o apagar cualquier dispositivo
tratando de conectarse a una red con el objetivo de
enviar ese e-mail tan crítico. En este sentido, la seguridad
siempre jugará un segunda "trampa" para la continuidad
del negocio.
Evidentemente, existen problemas adicionales
asociados a las redes inalámbricas con los que ahora
los equipos de seguridad corporativa tienen que enfrentarse.
Mientras el e-mail es una cuestión que, desde luego,
interesa a la empresa, existe la necesidad de un acceso
seguro a las aplicaciones de la intranet, tales como
bases de datos de inventario y hojas de asistencia;
y comunicaciones de voz como VoIP. Cada servicio adicional
conectado representa nuevas amenazas de seguridad añadidas
y oportunidades para que los usuarios tengan que adaptar
sus herramientas.
Desde la perspectiva de un atacante (o incluso desde
la de un "curioso" casual), las redes inalámbricas son
fantásticas en tanto en cuanto son un medio ideal para
lanzar un ataque. En este punto, debemos considerar
algunos de los métodos más comunes que son utilizados
por los hackers en todo el mundo:
- Desplegar puntos de acceso inalámbricos "fraudulentos"
con nombres falsos o engañosos. Por ejemplo, no se
necesita ninguna habilidad para establecer un punto
de acceso wireless y asignarle el nombre de un proveedor
local, dirigiendo al Proxy de forma transparente,
todos los datos a través de la red. Haciendo esto,
el hacker obtiene acceso a las credenciales de autenticación
originales de todos los usuarios, además de poder
observar todas sus comunicaciones encriptadas.
- El uso de puntos de acceso inalámbrico favorecen
la salida de información a una velocidad muy superior
a la normal. El incremento de la información de salida
congestiona el resto de puntos de acceso en esa localización.
De este modo, los usuarios se ven forzados a conectarse
a la red que pertenece al atacante.
- Emplear antenas de largo alcance para rastrear las
transmisiones de comunicaciones de datos desde largas
distancias y atacando redes peer-to-peer. · Configurando
puntos de acceso inalámbricos engañosos para proporcionar
enrutamiento de tráfico VoIP de bajo coste en menores
ratios con el fin de asegurar que todo el tráfico
pasa a través del dispositivo del hacker.
- O, el más sencillo de todos, agregando un punto
de acceso fraudulento en un área muy concurrida (por
ejemplo, una calle), utilizando un nombre del tipo
"Default" sin requerir una encriptación o autenticación.
Los usuarios a menudo se conectarán a este acceso
a Internet "gratuito" y actuarán como de costumbre,
mientras, el ciber delincuente husmea todo el tráfico.
Cuando se combinan los vectores de ataque wireless
más novedosos con una fuerza de trabajo móvil "agnóstica"
en materia de seguridad (teniendo en cuenta que los
estudios de seguridad anuales ponen de manifiesto que
los empleados revelan sus claves de e-mail a cambio
de una simple chocolatina), nos encontramos ante una
situación madura tanto para oportunistas como para el
crimen electrónico organizado.
Mientras haya habido varias investigaciones sobre "war-driving"
(búsqueda de redes inalámbricas en una localidad por
coche, utilizando un portátil o dispositivo inalámbrico
para localizar los puntos de acceso) y el uso de wireless
en varias tecnologías o ferias de seguridad, los informes
públicos sobre el curso de las actuales vulnerabilidades
dirigidas al usuario final de dispositivos inalámbricos
han sido más bien pocos. Desde luego, varias comunidades
de hacking se están haciendo eco de la aparición de
nuevas técnicas y casos de ataques que han sido exitosos.
Desde que estos ataques están dirigidos a hosts individuales,
y el éxito del ataque puede no ser inmediatamente evidente,
a menudo se da el caso de que las víctimas no tienen
idea de que su seguridad ha fallado y las consecuencias
no aparecen hasta varios días o semanas después.
La capacidad para proteger a la fuerza de trabajo móvil
de las amenazas que encontrarán cuando utilicen puntos
de acceso inalámbricos o hotspots en cualquier parte
del mundo es sumamente importante, y las tecnologías
de protección heredadas, tales como firewalls y anti-virus
son, en la mayoría de las ocasiones, insuficientes.
Con el objetivo de proporcionar buena seguridad, la
estación de trabajo móvil o el laptop tiene que estar
protegido tanto contra los ataques externos como contra
los de los propios usuarios.
En este sentido, las tecnologías y técnicas más
relevantes para proteger la fuerza de trabajo móvil
incluyen:
- Seguridad en el escritorio que incorpora
un sistema de protección de intrusiones basado en
host (HIPS) capaz de identificar los últimos ataques
de red y brechas de seguridad, así como bloquearlos
por defecto. Por ejemplo, muchos de los hosts que
unen a redes wireless legítimas se encuentran infectados
por algún tipo de gusano o bot y de forma automática,
tratarán de infectar cada uno de los nuevos host que
se han unido a la red.
- Tecnologías VPN que crean túneles seguros
entre el host móvil y la red corporativa. El que la
red wireless soporte WEP (o WPA) no implica que las
comunicaciones sean seguras. Esto significa que aquellos
que no sean ya parte de una red inalámbrica no pueden
hacer rastreos fácilmente. De hecho, la mayoría de
la gente no se da cuenta de que una vez que eres parte
de una red inalámbrica, incluso si la encriptación
wireless está establecida, el resto de host en la
red puede conectarse de forma potencial a tu host.
- Fortalecer los dispositivos móviles. La mayor
amenaza para la seguridad móvil proviene de los propios
usuarios. Los movimientos y decisiones a tomar deben
ser dados con el fin de fortalecer el dispositivo
móvil para prevenir al usuario de modificar las conexiones
de red, dejando inhabilitadas las tecnologías de seguridad
cuando están fuera del campo.
- Servidores Proxy corporativos para el acceso
web de los usuarios remotos. Las amenazas procedentes
de ataques basados en el buscador web se han incrementado
sustancialmente y todos los usuarios de móviles deben
ser instados a utilizar un servidor Proxy corporativo
para sus conexiones a la web, al cual puede conseguirse
acceso solamente sobre VPN. Esto asegura que todo
el tráfico es encriptado y, con la ayuda del filtrado
de contenidos, puede ser utilizado para bloquear canales
de comunicación no autorizados tales como el web-mail.
Como en la mayoría de las áreas de seguridad, el sentido
común juega un papel vital en la protección de la integridad
de la comunicación corporativa. Sin embargo, la educación
del usuario el fundamental para que una empresa tenga
éxito a la hora de alcanzar su estatus de seguridad
móvil. Es importante que los usuarios estén concienciados
o hayan sido educados en los métodos que los hackers
utilizan para acceder a las redes inalámbricas, estando
de este modo capacitados, para localizar instalaciones
sospechosas e impidiendo que los vectores más comunes
de la ingeniería social les afecten. Además, los empleados
deben entender qué mecanismos de seguridad han sido
instalados en sus dispositivos móviles. De igual modo,
también han de comprender qué pasos deben dar para conectarse
de forma segura a la red corporativa o a la hora de
enviar e-mails. Por otro lado, de forma trimestral,
o una vez cada seis meses, se recomienda que actualicen
y revisen sus sistemas.
Por último, insistir en que si al final de una jornada
laboral, un comercial necesita enviar una factura crítica
a final de mes, no basta con bloquear totalmente el
acceso a la red corporativa, esto es una medida insuficiente.
Existe una alta probabilidad de que este trabajador
se lo envíe al cliente desde su cuenta personal en Hotmail
o desde cualquier otro tipo de proveedor de correo electrónico.
Gunter Ollmann
Director de X-Force, Internet Security Systems, Inc.
(ISS)
|