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¿cuántos datos me puedo permitir perder? y ¿cuánto tiempo
puedo estar sin ellos?, se convierten en cuestiones inevitables
en caso de que los sistemas de información TIC sufran un fallo,
para salvaguardar aquellos datos más importantes y depositarlos
en un lugar seguro con el fin de recuperarlos en caso de pérdida.
Como vemos, la información y cómo
recuperarla en caso de pérdida, es el punto central sobre
el que rota cualquier plan de continuidad para toda compañía.
Esto nos evidencia que vivimos en la era de la información
y frases hechas como "la información es poder" reflejan la
relevancia que en la sociedad actual tiene manejar la información
correcta en el momento oportuno.
En el mundo empresarial, esto tiene
reflejo en todos los aspectos de la misma, y de un modo muy
notable en las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC). El alto grado de automatización de las empresas actuales
está apoyado en las TIC, y la información crítica reside en
sistemas de los cuales en muchas ocasiones se tiene un alto
grado de desconocimiento.
Sin darnos cuenta, nuestro negocio,
nuestra reputación, nuestra imagen depende de la capacidad
de manejar la información, de no perderla, de asegurarla y
de recuperarla en caso de pérdida.
Existen multitud de riesgos que ponen
en peligro la seguridad y la integridad de la información
que manejan diariamente las empresas, y que son el corazón
de sus negocios (estructuras financieras, bases de datos comerciales,
diseños, etc.). Algunos de estos peligros son simplemente
físicos (un fallo en el sistema de almacenamiento en disco
donde reside la información, un incendio, etc.), a veces lógicos
(corrupción de datos, virus, hackers, etc.). El problema estriba
en que, desde el momento en que una compañía ofrece servicios
vía Internet, sus datos empresariales pueden estar en peligro,
accesibles y violables por terceros, sin contar con posibles
ataques de denegación de servicio, utilización fraudulenta
de sus recursos o modificación malintencionada de información.
Un estudio de Meta Group ha evaluado
los costes económicos que suponen para una empresa la pérdida
de información, y el consecuente parón operativo. Sin datos
los procesos de negocio de la compañía no operan, y por tanto,
cada hora de inactividad supone un cuantioso gasto económico.
La interrupción de facturación por hora en el sector de la
energía puede significar 2,8 millones, 2 millones de euros
en el de la energía, 1,2 millones en el sector seguros, o
1 millón en el sector banca.
En el atentado de 1993 contra el World
Trade Center, 150 compañías cesaron su actividad por no disponer
de un plan de contingencia. Según un informe de Gartner Group,
"dos de cada cinco empresas que han sufrido una contingencia
grave, no han sido capaces de reemprender su actividad, y
entre las que la han reemprendido, una de cada tres ha quebrado
en los dos años siguientes".
La Agencia nacional de Protección
de Incendios de Estados Unidos sostiene que el 43% de los
negocios desaparece tras un accidente grave y que el 29% de
los que consiguen sobrevivir, cierra después de tres años.
Desde Uniway, resaltamos que disponer
de un plan de continuidad es una inversión para proteger el
futuro de su empresa. Es más, todos estos datos demuestran
que un Plan de Contingencia supone un importante ahorro de
costes cuando una compañía se enfrenta ante un desastre, ya
que recuperar un negocio partiendo de cero puede suponer cuantiosos
gastos e incluso el cierre de la empresa.
Además, existen múltiples métodos
y soluciones que nos permiten salvaguardar la información,
y por tanto asegurar la continuidad de la compañía. Desde
la externalización de las cintas en las que hacemos backup,
pasando por el backup remoto, hasta las más complejas tecnologías
de replicación y cluster geográfico. La forma es diferente,
pero el objetivo el mismo: ASEGURAR LA INFORMACIÓN.
Junto con todo este planteamiento
general de la información como foco para la recuperación de
los procesos de negocio en caso de desastre, en la actualidad
existe una potentísima herramienta de comunicación
a la que no se le presta toda la atención que su criticidad
merece: EL CORREO ELECTRÓNICO.
Diariamente la totalidad de las empresas
envían y reciben correo electrónicos con información como
ordenes de compra, pedidos, envío de ofertas comerciales a
clientes, memorandos, contratos, etc. todos de un altísimo
valor para el negocio y algunos incluso sujetos a aplicación
de normas y leyes.
El correo electrónico no solo está
reconocido como una valiosa herramienta empresarial,
las leyes ya le dan validez como prueba en un proceso
judicial, como acuerdo mercantil en cuanto que hacemos o aceptamos
pedidos y ordenes de compras a través del mismo, o es utilizada
para enviar comunicados de empresa. Por lo tanto, la información
que utilizamos en el correo electrónico debe estar disponible
para los gerentes de la compañía. No solo debemos garantizar
que esté debidamente guardada para el momento en que sea necesaria,
cumplir con normas como la LOPD, sino también debemos garantizar
su integridad, que no sea destruida ni manipulada.
Si pensamos en esto detenidamente,
¿estamos protegiendo debidamente esta información crítica
de la compañía, o dejamos a criterio de nuestros empleados
el guardar o borrar estos correos electrónicos con validez
legal?, ¿sabemos dónde residen esos datos (puesto local, servidor,
portátil …)?. En caso de necesitarlos, ¿podemos recuperarlos?.
La respuesta nos la da un estudio reciente
que demuestra que el 90% de las empresas no disponen de un
sistema de archivado completo y funcional para el correo electrónico.
El archivado de correo electrónico
es una sencilla solución que propone que mediante la
aplicación de políticas de archivado, las compañías tendrán
una copia de todos los correos electrónicos que se reciben
y envían, durante el periodo que la empresa necesite.
Conclusión
La conclusión es que todas las empresas
hoy en día tienen una alta dependencia de la información,
y por tanto, la salvaguarda de los datos es vital para poder
establecer un Plan de Contingencia eficaz y garantizar la
continuidad del negocio de la compañía.
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